Extraños en la noche


Ma. Mercedes Carranza (1945-2003), Bogotá, Colombia


Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor; estas
calles son el laberinto que he de andar y desandar: todos los
pasos que al final serán mi vida. Grises las paredes, los árboles
y de los habitantes el aire de la frente a los pies. A lo lejos el
verde existe, un verde metálico y sereno, un verde patinir de
laguna o río, y tras los cerros tal vez puede verse el sol. La
ciudad que amo se parece demasiado a mi vida; nos unen el
cansancio y el tedio de la convivencia pero también la costumbre
irremplazable y el viento.


En   Poesía completa, Sibila-Fundación BBVA, 2010
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