Cuando me hice fruta



 Joumana Haddad
Joumana Haddad, Beirut, Líbano
Hombre y mujer fui concebida bajo la sombra de la luna, 
Pero Adán fue sacrificado en mi nacimiento, 
Inmolado a los mercenarios de la noche. 
Y para colmar el vacío de mi otra esencia 
Madre me bañó en aguas del misterio, 
Me instaló en la orilla de cada montaña, 
Moldeó la luz y la penumbra 
Para hacer de mí mujer-centro y mujer-lanza, 
Traspasada y gloriosa, 
Ángel de los placeres innominados. 
Extranjera crecí y ninguno cosechó mi trigo. 
Diseñé mi vida en una hoja blanca, 
Manzana a la que ningún árbol dio a luz. 
Y la horadé y salí, 
En parte vestida de rojo y en parte de blanco.  
No solo estuve en el tiempo o fuera de él 
Porque maduré en los dos bosques 
Y recordé antes de nacer 
Que soy un tumulto de cuerpos, 
Que dormí largo tiempo, 
Que viví largo tiempo, 
Y cuando me hice fruta 
Supe lo que me esperaba.
Pedí a los magos que cuidaran de mí, 
Y entonces me llevaron consigo.  
Dulce era mi risa 
Azul mi desnudez 
Tímido mi pecado.  
Volaba sobre la pluma de un ave 
Y me hacia almohada a la hora del delirio.  
Cubrieron mi cuerpo de amuletos, 
Y untaron mi corazón con la miel de la demencia.  
Protegieron mis tesoros 
Y los ladrones de mis tesoros, 
Me obsequiaron historias y silencios, 
Desataron mis raíces.
Y desde aquel día me voy 
Me hago nube de cada noche 
Y viajo. 
Soy la única en decirme adiós 
La única en acogerme.  
El deseo es mi camino y la tormenta mi compás, 
Y en el amor no echo anclas. 
Gemela de las mareas, 
De la ola y de la arena 
Del candor y de los vicios de la luna, 
Del amor 
Y de la muerte del amor.  
Durante el día mi risa es de los otros 
Y la cena solo a mí me pertenece.  .   
Quien sabe mi ritmo me conoce 
Me sigue 
No me alcanza. 
Traducción de Renato Sandoval

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