A pesar del viento y los cuchillos



Waldo Leyva, Remates de Ariosa, Cuba

Mis pies van hacia el sur, que nadie los detenga,
yo esperaré su vuelta si es que vuelven a juntarse
de nuevo con mis brazos que partieron también, cada cual
hacia el punto cardinal que indicaban. Soy un tronco
que espera detenido, vivo, a pesar del viento y los cuchillos,
la cabeza en su sitio, dando vueltas, descubriendo lo esférico
del mundo, dueña del tiempo y la distancia.
Puedo esperar así sobre la tierra hasta que se derritan
los relojes, hasta que todo sea otoño o primavera o cualquier
estación que el hombre invente.

Tomado de El rasguño en la piedra, Ediciones Unión, 1995
0