Entre un poema y otro


Cintio Vitier, Florida/Havana-Cuba

Entre un poema y otro
el tiempo roe su mendrugo, rencoroso,
y hace guiños desde un rincón oscuro.

(Ya no se acuerda
del amor, ni si valía
tanta pena llegar a la palabra.)

Entre un poema y otro
la rata se pasea por el muelle, 
dueña y señora bajo las estrellas.

(¡Aquella noche, aquella música, aquel texto,
que parecieron éxtasis! Callada,
la lengua de agua sucia lame el poste.)

Entre un poema y otro
ocurre el accidente, la catástrofe,
prosigue el bombardeo.

(Queda mucho por hacer:
limpia la vía,
sacar de los escombros a los muertos.)

Entre un poema y otro 
nunca sucede nada, un vago tedio
devora el antebrazo, la mirada.

(Entre tanto,
cada pieza del tablero cambió de posición:
hay que jugar.)

Entre un poema y otro
la soprano sostiene el sobreagudo,
las tortugas comienzan el desove.


(Llegan algunas estadísticas:
niños que mueren de hambre, mariposas
que nacen, por minuto.)

Entre un poema y otro
las cópulas ocupan el vacío
de una palabra a la otra, de una letra a la otra.

(La huella fósil,
el cráter de la luna,
el conejo, el azul, la indecisión.)

Entre un poema y otro
se elaboran las cifras de las fechas
que nos van a cerrar toda salida.

(Falta siempre
un detalle en el día, sobra algo
que no sabemos dónde colocar.)

Entre un poema y otro
es el país de los remordimientos
aliementados de orgullo y de ignorancia.

(La aridez
va ocupando posiciones
cada vez más lejanas, más astutas.)

Entre un poema y otro
se abre una puerta y se cierra una puerta,
la muerte arde con el sol.

(Es el momento
 en que las aves migratorias no parecen
avanzar, de tan serenas.)

Entre un poema y otro
los trabajadores se secan el sudor
y prenden cigarrillos, y conversan.

(La vida es pobre,
no tiene más recursos que una madre,
repite las comidas.)

Entre un poema y otro
la galaxia se aleja con un grito
que es el silencio del amanecer.

Entre un poema y el otro está el poema.

De Antología de poesía latinoamericana, Ed. Norma, 2010


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