Poema


Antonio Gamoneda, Oviedo, España

Un desconocido habita en mí. Agoniza y, para agonizar,
utiliza mi corazón.

Pienso en mi padre enloquecido por la visión de frutos
muy frescos, pienso en el amor y en la morfina. No, no
es mi padre. Pero, entonces, ¿quién agoniza en mí?

Cabe que yo mismo sea el desconocido y que mi corazón
no sea mío aunque yo ponga en él sus latidos. Cabe.

En realidad no hay problema. En cualquier caso, yo voy a
ser, ya estoy siendo, huérfano de mí mismo.

De Faro Gamoneda
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