Weimar, 1900



William Ospina (1954), Tolima, Colombia



Veo en el espejo un monarca con el pecho adornado de sangre,
veo en el espejo un tirano presidiendo noches de antorchas,
veo en el espejo navíos que arrojan el infierno a los campos,
veo en el espejo cansado pueblos de esqueletos que lloran,
pero no puedo ver mi rostro.

Veo en el espejo los rayos que se arquean sobre el firmamento,
veo en el espejo una serpiente que forman millones de hombres,
veo en el espejo desiertos con incendios inextinguibles,
veo en el espejo auditorios que miran rostros gigantescos,
pero no puedo ver mi rostro.

Veo en el espejo la luna, y en su polvo una huella humana,
veo en el espejo vías rectas que rasgan atroces carruajes,
veo en el espejo las noches ciegas de torres luminosas,
veo en el espejo los astros sobre quietos reinos de herrumbre,
pero no puedo ver mi rostro.



En  ¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua?, Norma Ed., 1995
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