Poemas solares


Eugénio de Andrade (1923-2005), Castelo Branco, Portugal



IV

Apoyas la cara en la melancolía y ni siquiera
oyes al ruiseñor. ¿O es la alondra?
Soportas mal el aire, dividido
entre la fidelidad que debes

a la tierra de tu madre y al casi blanco
azul donde el ave se pierde.
La música, digámoslo así,
fue siempre tu herida, pero también

sobre las dunas fue la exaltación.
No oigas al ruiseñor. O a la alondra.
Es dentro de ti
donde toda la música es ave.



De   Blanco en lo blanco, Ed. Don Quijote, 1985
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