Elegía en gozo


Muriel Rukeyser (1913-1980), Nueva York, EEUU


Contamos principios: para la piel y la respuesta,
o la mirada, el lago en el ojo que conoce,
para la desesperación que corre por los más anchos ríos,
nube de casa; y también el árbol verde de la gracia,
todo en la hoja, en el amor que nos da a nosotros mismos.

La palabra de alimento pasa por las mujeres,
soldados y huertos enraizados en constelaciones,
torres blancas, ojos de niños:
que en tiempos de guerra dicen ¿Qué daremos de comer?
No puedo decir el fin.

Alentá principios, alentemos principios.
No todas las cosas son benditas, pero sí
son benditas las semillas de todas las cosas.
La bendición está en la semilla.

Este momento, esta semilla, esta ola del mar, esta mirada, este 
     instante de amor.
Años sobre guerras y un imaginarse la paz. O el viaje de expiación
hacia la paz que es tantos deseos que arden juntos,
vida pura y fiera, la casa donde tantos habitan.
Amor que nos da a nosotros mismos, en el mundo por todos 
     conocido
nuevas técnicas para curar las heridas,
y el desconocido mundo. Una vida, o las estrellas navegantes.

Versión de G.A. Chaves
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